Un informe realizado por Crónica revela que la situación es cada vez más dramática. Ya dejo huérfanos a alrededor de 190 niños durante la pandemia, donde se registraron 150 asesinatos de mujeres, de las cuáles una de cada cinco había hecho la denuncia por violencia de género.

El encierro necesario del 2020 puede haber servido para prevenir contagios de Covid-19, pero además ha desvestido ante la mirada de los más incrédulos la difícil tarea de sobrevivir en una cultura donde la violencia machista manda y no perdona la insubordinación. Los datos no dan tregua: en los primeros nueve meses y medio del año se cometieron más de 230 femicidios, 150 de ellos en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, y 192 niños quedaron huérfanos. Solos en un mundo que desde chicos les enseña su cara más hostil.

Una masacre por goteo, abrigada en cuestiones de género, que parece no tener freno ni con las políticas públicas ni con el avance de la concientización social sobre sus causas. Pero, además, estas no son estadísticas oficiales, sino formuladas con base en publicaciones periodísticas de todo el país. ¿Cuántos más casos habrá para el cierre de este año? ¿Quién va a parar esto?

Un informe del Observatorio Ahora que Sí Nos Ven -que contabilizó hasta fines de septiembre-, detalla que las provincias más afectadas fueron Buenos Aires (86), Santa Fe (29), Tucumán (13), Córdoba (12), Misiones (12) y Jujuy (12). Justamente, en esta última, tras cinco casos en poco más de un mes, varias movilizaciones denunciaron que la región tiene la tasa de femicidios más alta del país, con dos crímenes por razones de género cada 100.000 mujeres, y pidieron más control sobre la policía local.

«Estamos hartas, mientras nos matan, nadie da respuestas de ningún tipo y la policía no sólo no actúa como prevención, sino que tampoco busca a las chicas y cuando lo hace es tarde», explicó a Crónica Natalia Aramayo, de la Multisectorial de Mujeres jujeña. Desde esa organización habían escrito en un comunicado: «Estamos ante un estado de mostrador que tiene grandes falencias en sus políticas de prevención de violencia de género, pero mucha celeridad para gestionar proyectos y protocolos vacíos de veracidad».

Allí, además, reclamaron la renuncia del ministro de Seguridad provincial, Ekel Meyer, y de la titular del Consejo de la Mujer de Jujuy, Alejandra Martínez, algo que no ocurrió, pero se propició la intervención «blanda» del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad nacional.

La Justicia al banquillo

Entre los datos que marcan el pulso de la situación general, vale decir que, de los femicidios contabilizados, 1 de cada 5 mujeres había hecho la denuncia por violencia de género contra su agresor o ya contaba con medidas judiciales de protección que no fueron suficientes para salvar su vida. «Estas cifras dan cuenta de la ineficacia del sistema judicial frente los casos de violencia de género. Se trata de mujeres que, luego de un proceso complejo del reconocimiento de la situación de violencia en la que viven, han decidido pedir ayuda y aun así fueron asesinadas», explican desde el Observatorio Ahora que Sí Nos Ven.

En este sentido, el pasado miércoles la ministra Elizabeth Gómez Alcorta envió al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), Carlos Rosenkrantz, una nota «recordándole» la necesidad de que ese poder del Estado se ponga al día con la capacitación de la Ley 27.499, conocida como Ley Micaela, lo cual es una obligación para todos los funcionarios públicos, especialmente para quienes deben impartir justicia y seguridad.

«Quienes integran la Corte Suprema de Justicia, como máximas autoridades del Poder Judicial de la Nación, tienen la obligación de cumplir la Ley», escribió en su misiva la funcionaria, en el epilogo de una vieja discusión entre ambos estamentos sobre los nieles de urgencia para hacerlo.

Son mujeres, no números

En paralelo al debate político, las muertes se siguen sumando. En los datos provistos por el Observatorio de Femicidios en la Argentina Adriana Marisel Zambrano, perteneciente a La Casa del Encuentro, se detalló que desde que comenzó 2020 el 63% de las victimas de femicidio fueron asesinadas en su casa y el 64% de los femicidas eran parejas o ex parejas.

Para entender claramente ambos datos vale decir que la vivienda compartida es el sitio más inseguro para las mujeres y que los golpes fueron la principal causa de muerte. Sobre la situación en otra de las regiones más hostiles para ser mujer, la ministra de Géneros bonaerense aseguró: «Entre mayo y junio hubo un crecimiento enorme de los femicidios, después empezó a aplanarse, pero, si miramos el período completo, vemos que fue bajando pero con un promedio alto».

Además, la funcionaria provincial destacó: «Las llamadas a la línea 144 aumentaron mucho los primeros meses del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, después bajó, pero siempre con muchas consultas, superamos el 40% de llamadas por denuncias de violencia». La preocupación creciente aparece de inmediato ante la comparación estadística con el 2019, que supo cultivar laboriosamente un récord negro, porque entre el 1º de enero y el 30 de diciembre de ese año se registraron 327 femicidios -la cifra más alta de los últimos cinco años-, y se estimó que en promedio hubo una mujer asesinada cada 27 horas.

Aunque, como existen una gran cantidad de delitos de violencia de género que no se registran como tales, por ignorancia de los funcionarios públicos o desinterés en el tema, se estimó que la cifra podría llegar a ser cerca de un femicidio cada 24 horas. Sólo en diciembre hubo 30 crímenes por razones de género.

Ricas, pobres, docentes, empresarias, amas de casa, oficinistas. Cada historia es distinta, la violencia de género las aglutina y sus víctimas duelen como espinas, aunque hace años la sociedad grite «Ni una menos» los 8 de marzo, aunque el Estado disponga políticas publicas, como el recientemente anunciado Programa Acompañar, que destinará $4.496,8 millones para brindar asistencia integral a las víctimas. Las muertes siguen.

En unas horas, tal vez uno poco más, las cifras de este texto quedarán obsoletas. Así avanza el femicidio en el país, como el peor virus, truncando historias y regenerando el dolor de quienes pierden a sus madres, hermanas, abuelas. Y todavía quedan 76 días para dar por terminado el año.

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